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Inmigración

3. Nuevo enfoque

A pesar de los avances, las antiguas divisiones en relación a la política comunitaria de inmigración han seguido prevaleciendo, ya que algunos Estados miembros, especialmente Francia, han pedido acciones más duras para luchar contra la inmigración ilegal. Se calcula que actualmente hay ocho millones de inmigrantes ilegales en la UE, la mitad de los cuales llegaron de forma legal y se quedaron más tiempo de lo permitido.

España, Italia y Grecia se esfuerzan por gestionar los grandes flujos de inmigrantes ilegales del norte de África y otros países en desarrollo, algunos de los cuales tienen condiciones para solicitar asilo. El flujo interno preocupa a otros países de la UE, ya que muchos inmigrantes ilegales terminan buscando trabajo más al norte, en Francia o Reino Unido, por ejemplo.

En septiembre de 2006, el entonces ministro de Interior francés Nicolas Sarkozy solicitó a los países de la UE que adoptaran una dura norma común para enfrentarse a la inmigración ilegal. “No podemos continuar todos teniendo nuestras propias políticas de inmigración”, dijo Sarkozy, acusando a España de causar un aumento de la inmigración ilegal al ofrecer amnistía a los migrantes.

Cuando Francia asumió la presidencia de la UE en julio de 2008, comenzó a presionar en favor de un Pacto Europeo sobre Inmigración y Asilo que reconociera que los Estados miembros tenían perspectivas diferentes sobre el tema, al tiempo que reiteraba el hecho de que Europa necesita migrantes por razones económicas y demográficas.

En el corazón del Pacto Europeo de inmigración, aprobado en la Cumbre del Consejo Europeo en octubre de 2008, reside la idea de que los gobiernos europeos deberían ser capaces de establecer unos niveles de inmigración acordes con sus necesidades laborales, basándose en el hecho de que “la Unión Europea […] no tiene recursos suficientes para recibir en condiciones dignas a todos los migrantes que deseen encontrar una vida mejor aquí”.

El Pacto quiere conseguir un equilibrio entre la preocupación de que la inmigración ilegal y los buscadores de asilo sobrepasen la capacidad de algunas naciones de aceptarlos, mientras al tiempo se mantiene abierto el flujo de trabajadores extranjeros áltamente cualificados y valiosos para Europa.

Con este fin, el Pacto establece una serie de principios básicos para gestionar la migración e insta a la Comisión Europea a seguir adelante con nuevas propuestas en cinco áreas políticas: migración legal e ilegal, controles fronterizos, asilo y cooperación con terceros países.

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